Jacques Philippe: “Toda nuestra vida es un Rosario”

Toda devoción auténtica está realmente viva. Es como una puerta abierta al propio Autor de la Vida, Dios, nuestro Padre. Los menores detalles y también los mayores pesares caben en el marco de una devoción verdadera, donde Dios brinda cobijo y señala el sentido a cada momento de nuestra existencia terrenal. Y es que estamos hechos a imagen y semejanza suya; por ende, lo que refleja bien a Dios, se aviene con nuestra humanidad. No podía ser distinto el caso del Rosario. El Padre Jacques Philippe, famoso escritor espiritual contemporáneo, realiza una preciosa aproximación entre el Santo Rosario —devoción culminante de nuestra fe— y nuestra propia vida:

jacques philippe rosario«Marta Robin decía: “toda vida es una misa”, podríamos decir de manera análoga que toda vida es un Rosario. No lo percibiremos, sin duda, hasta el final, cuando lo hayamos desgranado completamente, cuando nuestra existencia haya encontrado su forma y su armonía definitiva, más allá de lo caótico que pueda parecer su desarrollo cotidiano.

Así como el Rosario está formado por misterios gloriosos, (luminosos), dolorosos y gloriosos, podríamos decir que en lo que concierne al trabajo del Espíritu Santo en nuestra existencia, hay “efusiones” gozosas, dolorosas y gloriosas. El orden tiene su importancia, aun y cuando las cosas se desarrollan más en forma cíclica que lineal.

Hay efusiones del Espíritu que iluminan y revelan, efusiones del Espíritu que despojan y empobrecen, efusiones del Espíritu que confirman y fortalecen. Las tres son necesarias: las primeras para hacer nacer la fe, las segundas para enseñar la esperanza, y las terceras para comunicar el valor de amar.»


Fuente: Jacques Philippe, “La Libertad Interior” – via Un Minuto con María

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