El Rosario y la liberación de Austria

“¿Qué es un católico? ¡Un hombre a quien Dios ha encargado el mundo!” – Esas luminosas palabras de San Alberto Hurtado crean conciencia sobre la responsabilidad que incumbe a los católicos –en cualquier época y lugar– de mediar para que Dios intervenga en la realidad humana y la lleve a sus divinos caminos. No importa la gravedad de la situación: la oración confiada y perseverante mueve a Dios, para quien nada es imposible (Lc 1, 37). Tal es el espíritu con que Un Rosario por Chile ha emprendido la campaña de oración contra el aborto “Rosario por la Vida”. Ejemplo de que los milagros ocurren contra todo pronóstico fue la liberación de Austria en 1955 de la opresión soviética, luego de una cruzada nacional denominada “Rosario de Reparación”, confiada a la Virgen de Fátima.

Desde el punto de vista secular es incomprensible la liberación de Austria de las garras del poder soviético el 13 de Mayo de 1955. Las tropas Soviéticas se retiraron sin explicación. Se había formado una cruzada de reparación del Santo Rosario implorando la intercesión de la Virgen de Fátima, la que se difundió entre la población.

Austria fue anexada por Alemania en 1938 por lo que en la II Guerra Mundial fue parte del Eje Nazi. Terminada la guerra Austria, como Alemania, fue dividida en cuatro zonas de ocupación para ser administradas por Estados Unidos, Inglaterra, Francia y la Unión Soviética. A este último se le dio la parte sur que es la mas rica y que rodea a Viena, la capital, la cual también fue dividida en cuatro zonas.

En menos de dos años Alemania obtuvo gradualmente su independencia política, menos la zona Soviética. Surgió así la Republica Alemana. No fue igual con Austria. Los soviéticos favorecieron el reclamo de territorio austriaco por parte del dictador comunista Tito de Yugoslavia. Apoyaron un esfuerzo comunista de tomar control de toda Austria. Por fin mantuvieron férreo control de toda Europa Oriental, convirtiendo a todos los países que habían ocupado en satélites de Moscú. Esta situación continuó hasta la llegada de Gorbachev.

La respuesta en Mariazell

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Santuario de Mariazell, Austria

El Padre Capuchino Petrus Pavlicek, apoyado por las oraciones de religiosas, hizo una peregrinación a Mariazell, el principal santuario mariano de Austria, para pedir a la Virgen consejo en medio de la oscuridad que abarcaba a su patria. El 2 de Febrero de 1946, fiesta de las luces, Candelaria (Virgen de la luz), oraba ardientemente ante la imagen milagrosa cuando recibió una voz interior que le pidió: “Haz lo que te digo y tendrán paz”.

El Padrel Pavlicek fue inspirado a implementar lo que la Virgen había pedido en Fátima. Fundó la Cruzada de Reparación del Santo Rosario en 1947. En esta cruzada los austriacos se unieron para honrar a la Virgen con un rosario perpetuo, implorando por la conversión de los pecadores, paz mundial y libertad para Austria.

Comienzan las peregrinaciones. Aunque los superiores capuchinos respaldaron la iniciativa del Padre Pavlicek, no tenían como financiarla. Sin embargo del obispo de Leira, Portugal, hizo posible que llegara a Austria una estatua de la Virgen de Fátima del mismo artesano que hizo la Virgen Peregrina original. Acompañando a la Virgen en peregrinación a innumerables ciudades, el Padre Pavlicek recordaba a los fieles que el ardiente deseo de la Virgen es la conversión de los pecadores.

El Padre Pavlicek compartía su fervor por la Virgen María con todos. Alentaba a los pecadores para que se reconciliaran con Dios a través de la confesión. En un giro misionero por 11 pueblos en la región de Amstetten, escuchó casi 6000 confesiones. En otra ocasión se mantuvo en el confesionario tres días y noches seguidos.

Inicio de la Cruzada de oración

En Septiembre de 1948, el Padre Pavlicek comenzó la Cruzada de Reparación del Santo Rosario en una iglesia de Viena. La Cruzada incluía confesión, bendición de los enfermos, el Santo Rosario y se coronaba con la Santa Misa. El padre llamaba estas devociones “asaltos de oración” y podía tomar hasta cinco días. “La paz es un regalo de Dios y no de los políticos”, le decía a sus compatriotas, y los regalos de Dios se obtienen con la oración que asalta al cielo como los soldados asaltan un fuerte, con confianza y determinación.

La procesiones de la Cruzada con la estatua de la Virgen de Fátima el 13 de cada mes creció tanto que el Padre Pavlicek decidió hacer una procesión anual invitando a todas las parroquias de Viena. Escogió el 12 de Septiembre, la fiesta de Nombre de María. El Papa Inocente XI había establecido esta fiesta en 1683 para conmemorar la victoria de los cristianos que defendían a Viena de la invasión musulmana. La situación de los cristianos parecía imposible pero vencieron por la intercesión de la Virgen y el rezo del Santo Rosario. Ahora le pedían a la Virgen que los liberara del Comunismo.

El Primer Ministro de Austria, Leopold Figl, dijo al Padre Pavlicek: “Aunque fuésemos solo nosotros dos, yo iría. ¡Mi país lo exige!”. En efecto se hizo presente, rosario y vela en mano, en cada ocasión solemne, acompañado de sus ministros. El sucesor del Primer Ministro, Julius Raab, también asistía a las grandes procesiones.

La Cruzada continuó expandiéndose por toda Austria, desbordándose en territorio alemán y suizo. Para el año 1955, mas de medio millón de austriacos (aprox. 10% de la población de aquel tiempo) se habían comprometido a rezarle diariamente a la Virgen de Fátima, pidiéndole por la conversión de los pecadores, paz en el mundo y libertad para Austria. Un número aun mayor participaba en las procesiones marianas y en los “asaltos de oración”.

Las oraciones dan fruto

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Multitudinaria procesión con velas en acción de gracias por la liberación de Austria

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Padre Petrus Pavlicek

Durante este tiempo se daban conferencias de paz en Londres entre representantes de los aliados y delegaciones austriacas. En ocho años se produjeron 260 reuniones sin llegar a una resolución sobre el destino de Austria. Mientras tanto se intensificaba la represión comunista contra la Iglesia. Era una verdadera prueba para aquellos que tanto habían rezado. Pero entonces vino la gracia. El 24 de marzo de 1955 los soviéticos invitaron a los austriacos a una conferencia. Pensando que el futuro de Austria se sellaría en Moscú, el Primer Ministro Raab, ante de partir, le pidió al Padre Pavlicek: “Por favor, reza y pídele a tu gente te ore mas fuerte que nunca”.

Ante la gran sorpresa de todo el mundo los soviéticos anunciaron en abril que sacarían sus tropas de Austria en el plazo de tres meses. El 15 de mayo, las fuerzas aliadas que ocupaban Austria firmaron un tratado garantizando su independencia. El 26 de octubre de 1955 partió el último soldado ruso del suelo austriaco.

En Viena las multitudes marcharon en procesión con rosarios y antorchas, agradeciéndolo a la Virgen de Fátima la liberación del comunismo. El Primer Ministro declaró: “Hoy, nosotros, que tenemos el corazón lleno de fe, aclamamos al Cielo con gozosa oración: Somos libres. Oh María, te damos gracias”.

Aprendamos de los austriacos a recurrir a la Virgen de Fátima, con corazón contrito, acatando sus peticiones y con plena confianza en su intercesión.

El Padre Pavlicek

El Padre Petrus Pavlicek nació en el Tirol austriaco, el 6 de enero de 1902. De joven se sintió llamado a la vida religiosa pero no se mantuvo. En 1935, durante una grave enfermedad, recibió la gracia de conversión y resolvió abrazar la vocación. El 14 de diciembre de 1941fue ordenado sacerdote capuchino. Servia en el campo de la salud en el ejército alemán cuando fue capturado por los aliados el 15 de agosto de 1944. Fue liberado el 16 de julio del 45, fiesta de la Virgen del Carmen. Regresó a Austria y fundó la Cruzada de Reparación del Santo Rosario, a la que dedicó el resto de su vida. Murió el 14 de diciembre de 1982, aniversario de su ordenación.


Fuente: www.corazones.org

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