Seis asombrosos milagros del Santo Rosario: curaciones, conversiones, lucha contra las herejías…

En la carta apostólica “Rosarium Virginis Mariae”, San Juan Pablo II compartió elocuentemente sus pensamientos y sentimientos sobre la hermosa y santa devoción del Rosario. “El Rosario aunque se distingue por su carácter mariano, es una oración centrada en la cristología”. Añadió: “Con el Rosario, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor. Mediante el Rosario, el creyente obtiene abundantes gracias, como recibiéndolas de las mismas manos de la Madre del Redentor”.

Y las gracias que recibimos nos acercan más a Jesús: ya sea la fuerza y la paz para superar una situación difícil, un aumento de la paciencia, la voluntad de perdonar o el discernimiento para una vocación… Todas son bendiciones que pueden cambiar nuestras vidas. Todas esas gracias personales también pueden, a su vez, convertirse en bendiciones para otros que también pueden cambiar sus vidas. Pero es que además, el rezo del Rosario ha salvado vidas en nuestro mundo y en el Purgatorio. El extraordinario poder del Rosario ha mediado en muchos milagros. Algunos, incluso, están documentados. Christine Galeone, del portal Beliefnet, te presenta estos seis milagros asombrosos asociados con el Rosario.


Santo Domingo y los Albigenses

En Francia en los años 1100 y 1200, las mentes de muchos católicos fueron corrompidas por herejes. Los herejes, conocidos como albigenses, convencieron a muchos católicos de que se suicidaran para poder liberarse de sus cuerpos, que los albigenses decían que eran malvados. Alrededor de 1214, la Santísima Virgen le dio el Rosario a Santo Domingo para derrotarlos y detener las horribles mentiras que estaban esparciendo. No solo los derrotó, sino que alentó fielmente a las personas a rezar el Rosario en honor a Jesús y a la Santísima Madre.

En “El secreto del rosario”, san Luis María Grignion de Montfort escribió sobre la devoción de Santo Domingo: “Como recompensa recibió innumerables gracias de ella; ejerciendo su gran poder como Reina del Cielo, coronó sus labores con muchos milagros y prodigios”, escribió. “Dios Todopoderoso siempre le concedió lo que pidió a través de Nuestra Señora. El mayor honor de todos fue que ella lo ayudó a aplastar la herejía albigense y lo convirtió en el fundador… de una gran orden religiosa”.


rosario Fátima milagro del sol

Milagro del Sol en las Apariciones de Fátima

En 1917, la Santísima Madre se apareció a tres niños pastores —Jacinta, Francisco y Lucía— en Fátima, Portugal, una vez al mes puntualmente, entre el 13 de mayo y el 13 de octubre. En aquellas seis apariciones no solo les pidió que rezaran el Rosario todos los días para traer la paz al mundo y poner fin a la Primera Guerra Mundial, sino que se identificó como Nuestra Señora del Rosario y sostenía un Rosario radiante en sus manos.

El 13 de octubre de 1917, debido a que la Santísima Madre le había prometido a Lucía que realizaría un milagro tan grande que nadie podría dudar de las apariciones, alrededor de 70.000 personas allí reunidas presenciaron lo que ahora se conoce como el Milagro del Sol. La multitud observó cómo el sol atravesaba las nubes, luciendo como una esfera plateada que giraba o bailaba en el cielo. Sus rayos iluminaban áreas con colores brillantes. Luego, pareció lanzarse hacia la multitud, secando por completo todo el barro y la ropa empapada de lluvia, antes de volver a subir al cielo. Algunas personas se curaron de enfermedades. Muchos otros se convirtieron.


Libertad para Brasil

El mensaje de Nuestra Señora de Fátima también jugó un papel muy importante en otro milagro asociado con el Rosario. A principios de la década de 1960, el presidente de Brasil, João Goulart, se aprestaba a imitar en su país el tipo de gobierno de la Unión Soviética, con quienes mantenía fluidas relaciones, tanto como con la China de Mao. Parecía inevitable que un gobierno comunista pronto regiría el país, como había sucedido con Cuba. Pero no todos estaban dispuestos a perder su libertad y sucumbir a una probable derrota. El cardenal de Barros Camara le dijo al pueblo de Brasil que podían derrocar la amenaza si prestaban atención a las instrucciones de Nuestra Señora de Fátima de rezar y hacer penitencia.

Poco después, doña Amelia Bastos, ex maestra de 59 años y esposa de un médico militar retirado, reunió a unas 30 amigas y vecinas para formar el primer capítulo de CAMDE (Campaña de Mujeres por la Democracia), grupo que difundió su mensaje de luchar pacíficamente contra una toma de poder comunista a cientos de miles de mujeres en todo el país. Muchos de ellos participaron en los encuentros del Rosario. Una manifestación en Sao Paulo se denominó “Marcha de la familia con Dios hacia la libertad”. Incluyó a más de 600.000 mujeres que portaban libros de oraciones y rosarios mientras marchaban con pancartas anticomunistas, y este y otros encuentros del rosario jugaron un papel central en el posterior derrocamiento del presidente Goulart, apartando la cada vez mayor influencia soviética y comunista en el poder, y reduciendo al mínimo la intervención de fuerzas militares en medio de aquella situación.

En agradecimiento a Dios, las mujeres de Brasil realizaron una marcha aún más grande el día después de haber logrado preservar su libertad. La marcha, que se llamó “Marcha de acción de gracias a Dios”, incluyó a más de un millón de personas.


Salvación de un Rey

El rezo del Rosario llevó a la salvación de Alfonso, rey de León y Galicia. El rey llevaba constantemente un gran rosario en su cinturón para inspirar a otros a rezarlo y honrar a la Santísima Madre, aunque él no lo rezaba. Un día, después de que se enfermó tanto que se creyó que no viviría mucho más, tuvo una visión. En él, estaba siendo juzgado y estaba a punto de ser arrojado al infierno, cuando la Santísima Madre intercedió por él.

San Luis María Grignion de Montfort describió lo que sucedió a continuación. En “El Secreto del Rosario”, escribió: “Ella pidió una balanza y puso sus pecados en una de las balanzas, mientras que ella puso el rosario que él siempre había usado en la otra balanza, junto con todos los Rosarios que se había dicho por su ejemplo. Se encontró que los rosarios pesaban más que sus pecados. Mirándolo con gran bondad, Nuestra Señora dijo: «Como recompensa por este pequeño honor que me diste al llevar mi Rosario, he obtenido una gran gracia para ti de mi Hijo. Su vida se salvará por unos años más. Procura pasar estos años sabiamente y haz penitencia».

“Cuando el Rey recobró la conciencia gritó: «¡Bendito sea el Rosario de la Santísima Virgen María, por el cual he sido liberado de la condenación eterna!».

“Después de que recuperó su salud, pasó el resto de su vida difundiendo la devoción al Santo Rosario y lo rezó fielmente todos los días”.


El padre Peyton predicando en Barcelona, 1965.

La curación del sacerdote del rosario

Rezar el Rosario llevó a la curación del Siervo de Dios, el P. Patrick Peyton, quien se hizo conocido como el Sacerdote del Rosario. En 1938, después de haber emigrado a los Estados Unidos desde Irlanda, pero antes de ser ordenado, se puso muy enfermo y le diagnosticaron tuberculosis avanzada, que en ese momento era incurable. Después de que su hermana le sugirió que orara a la Santísima Virgen por su intercesión, se consagró a María y comenzó a rezar devotamente el Rosario. Para asombro de sus médicos, fue curado completa y milagrosamente, y le prometió a la Santísima Virgen que pasaría su vida promoviendo el Rosario.

El popular sacerdote, que acuñó la frase “la familia que reza unida permanece unida”, animó a muchos a rezar el Rosario. Fue un pionero de la evangelización a través de los medios, utilizando el poder de la televisión para promover el Reino de Dios. En 1992, falleció en paz con un rosario en sus manos y ahora está siendo considerado para iniciar el camino de canonización.


Seguridad frente a una explosión nuclear en Hiroshima

En 1945, durante la Segunda Guerra Mundial, ocho sacerdotes jesuitas vivían en una casa parroquial a menos de una milla de donde se lanzó la bomba atómica en la ciudad de Hiroshima en Japón. Mientras que la iglesia al lado de la casa parroquial fue completamente destruida, miles de personas murieron y otras tantas sufrieron tremendamente por la exposición a la radiación, la casa permaneció en pie y los ocho sacerdotes misioneros sobrevivieron milagrosamente. También fue milagroso e inexplicable que ninguno de los ocho jesuitas sufriera exposición a la radiación.

En los años posteriores a la explosión, fueron examinados muchas veces y vivieron muchos años después. Cuando los sacerdotes fueron entrevistados, atribuyeron repetidamente su supervivencia al hecho de que vivían acordes al mensaje de Fátima: rezaban el Rosario fielmente en esa casa todos los días.


Fuente: ReL

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