Profesor de Religión da su Testimonio Sobre el Rosario ¿Un texto de Buda sí, una Avemaría no?

Como profesor de religión me gusta seguir el programa o el libro de texto. Es una forma de “darle seriedad” a una asignatura que aún muchos conciben como una clase de relleno. Pero también me gusta añadir algunos temas o actividades que puedan romper un poco la rutina o que crea que pueden resultar de interés para los alumnos, en muchas ocasiones de forma no premeditada.

rosario un rosario por chile.cl

Hace unos años observé que se puso de moda entre los jóvenes llevar un rosario al cuello. Aprovechando la circunstancia les dije que trajeran todos uno para la siguiente clase que les iba a enseñar “cómo se usa”, que iban a aprender a rezar el rosario.

-¿En serio?- Preguntaron algunos

-Por supuesto

En un curso final de la secundaria (15-16 años) las niñas reaccionaron con entusiasmo con frases como “eh, que bueno, como hace mi abuela” mientras que los chicos, en su papel de “tipos duros” se limitaron a aceptar lo que era una “imposición” del profesor.

Preparé unas fotocopias con el esquema y las oraciones del Santo Rosario y nos dispusimos a ponerlo en práctica. No se trataba de rezarlo de corrido, si no ir explicando una a una las partes, cuentas, misterios y oraciones, pero sí que en muchos momentos hacía que uno de los chavales leyera en voz alta el principio de la oración y los otros respondieran en conjunto, a semejanza de lo que se suele hacer en el templo.

En contra de lo que pueda parecer, muchos de los alumnos de la asignatura de Religión, sobre todo en la enseñanza pública que es optativa, no tienen en su mayoría una inquietud o una práctica religiosa por encima de otros chicos de su edad. En ocasiones acuden por que lo hacen los amigos o la niña que les gusta, o porque “el profe de religión les pone muchas películas” (yo no soy de esos) o vete tú a saber el motivo. El hecho fue que al llegar a uno de mis alumnos le dije:

-Lee tú ahora- y él, en su papel de tipo de duro contestó:

-No, yo paso.

– ¿Por qué?

-Porque yo no hago esas cosas.

No hacía “esas cosas”, me sorprendió, pero en lugar de reñirle intenté razonar con él.

-Veamos, yo no te estoy pidiendo un acto de fe, ni que lo hagas con fervor, simplemente que leas en voz alta un texto. Si en lugar de esto te hubiese pedido que leyeras un texto budista ¿habrías tenido algún problema?

 -Ninguno.

-¿Un texto budista sí, un avemaría no? Tú me dirás…

Tras mi argumentación leyó en voz alta la parte del Avemaría que le había encargado, aunque con no mucho entusiasmo, pero pudimos concluir la práctica tal y como estaba previsto. De hecho fue una de las que más les gustó y que siguieron comentando mucho tiempo después e incluso con los compañeros que no eran de la asignatura.

Testimonio de José Luis Rubio, ReL.

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