Un desconocido y sagrado lugar conserva desde los primeros tiempos del cristianismo la devoción del Rosario

Un desconocido y sagrado lugar conserva desde los primeros tiempos del cristianismo la devoción del Rosario

Es un auténtico trayecto físico y espiritual el que los peregrinos viven en el Sacro Monte de Varese. Hay que respirar bien y llevar zapatos cómodos para recorrer la Vía Sacra, el camino empedrado que sube, durante unos dos kilómetros, por las laderas de la montaña.

El recorrido está cubierto por catorce capillas: cada una está dedicada a un misterio del Rosario y en su interior se encuentran sorprendentes representaciones a tamaño natural de los episodios de la vida de Jesús y de María que celebran los Misterios Gozosos, Dolorosos y Gloriosos. Al llegar a destino, el Santuario de Santa María del Monte, rodeado de un pintoresco pueblo a 880 metros sobre el nivel del mar, el esfuerzo se ve recompensado por la belleza del paisaje que va desde los picos de la cercana Suiza hasta las aguas de los lagos pre-alpinos, pasando por el lejano perfil de los rascacielos de Milán.

Antigua devoción mariana

Los orígenes de este lugar sagrado se remontan a los primeros siglos del cristianismo. Según la tradición, fue San Ambrosio quien consagró una capilla en esta montaña a la Madre de Dios, un culto que creció a lo largo de la Edad Media, como lo demuestran también los recientes hallazgos arqueológicos.

Entre ellos, absolutamente excepcional, la antigua cripta románica, reabierta al público en 2015, que alberga frescos de finales de 1300. Durante el siglo XV, una pequeña comunidad de mujeres eremitas, las Romitas Ambrosianas, se asentaron en el santuario de la montaña, lideradas por las Beatas Giuliana da Verghera y Caterina da Pallanza, cuya fama de santidad condujo a los Sforzas, señores de Milán, a financiar la construcción de una iglesia de tres naves, de estilo renacentista, que más tarde se amplió con la figura de San Carlos Borromeo.

Respuesta a la Reforma

Recorrer esta Vía Sacra con las escenas de los misterios del Rosario comenzó a hacerse popular hacia el año 1600 cuando, también en el Sacro Monte de Varallo, en los territorios entre Piamonte y Lombardía, se habían desarrollado numerosas rutas con las historias de la vida de Cristo, la Virgen o los santos.

En el caso de Varese la iniciativa se debe a las mujeres eremitas Romitas, y al fraile Capuchino Giovanni Battista Aguggiari, apoyados por el Arzobispo Federico Borromeo (Cardenal Federigo dei Promessi Sposi) y generosos benefactores. El diseño de las capillas es obra del arquitecto Giuseppe Bernasconi, llamado el zurdo. La expresividad de las esculturas de terracota pintada, en gran parte obra de Francesco Silva, es asombrosa: se trata de una verdadera “Biblia de los pobres” que, con ocasión de la reforma protestante, quiso reafirmar el culto mariano y la importancia de la oración del Rosario.

“El mensaje que transmite el Sacro Monte es que todos somos peregrinos: personas en camino a un destino, no vagabundos”, dice a revista Credere Monseñor Erminio Villa, quien hasta hace pocas semanas era el arcipreste del santuario.

El ex arcipreste aconseja organizar la visita al Sacro Monte con devoción. “Lo ideal —explica— sería dedicar un día entero. De esta manera es posible partir de la primera capilla, recorrer todo el Camino Sagrado en oración y participar en la Misa en el santuario. Después del almuerzo en los restaurantes del pueblo se puede continuar la visita dedicando tiempo a los aspectos históricos y artísticos”, visitando el “Museo Baroffio e del Santuario” (que también incluye el acceso guiado a la cripta románica), la Casa Museo Lodovico Pogliaghi y el Centro de Exposiciones Monseñor Pasquale Macchi.

Organizando la visita

El Sacro Monte está situado a 5 km del centro de Varese. En coche, se puede aparcar en la primera capilla (550 metros sobre el nivel del mar, pocos lugares disponibles) o en Piazzale Pogliaghi (820 metros). Desde la estación de ferrocarril Fs ( www.trenitalia.it ) está la línea de autobús C ( www.ctpi.it ) que lleva a la primera capilla. Sólo el sábado y el domingo funciona el funicular de Vellone a Borgo ( www.avtvarese.it ).

La Vía Sacra está siempre abierta y sólo se puede caminar a pie. El santuario respeta las horas 7.30-12 y 14-17.30 con el horario de verano (hasta las 18 con el horario de verano). Misas festivas: 7.30, 9, 11, 16.30; del 1 de mayo al 30 de septiembre también a las 17.45 horas. Contactos: tel. 0332/22.92.23 www.sacromontedivarese.it  En la capilla de las Romita Ambrosiana: 7.30 alabanzas; 8 Misas; 18 Vísperas (viernes a las 19). El Museo Baroffio está abierto de marzo a noviembre de miércoles a viernes de 14 a 18 h. Sábados, domingos y festivos de 10 a 18 h. Entrada: 5 euros. Visita guiada a la cripta: 5 euros.


Fuente: Portaluz.org

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