“El rosario es un bastón que ayuda en los momentos difíciles”

“El rosario es un bastón que ayuda en los momentos difíciles”
José Manuel Bacallado y José Miguel Porras son ambos jóvenes párrocos en Málaga, provincia española donde la devoción al Rosario es marcada: hay 18 parroquias bajo esta advocación, es patrona de numerosos pueblos y sigue siendo uno de los nombres femeninos más solicitados. En este contexto, los dos párrocos, amigos desde el seminario, cuentan su experiencia en torno al rosario, cómo se vive esta devoción en la tradición local y cómo adquiere relevancia en diferentes etapas de nuestras vidas.

José Manuel Bacallado, párroco de Yunquera, cuenta a Diario Sur que “el rosario se reza durante todo el año aunque especialmente durante octubre, ya que la Virgen del Rosario junto con San Sebastián son los patronos del pueblo. Los días previos se ha celebrado una novena y leído textos que destacan la importancia de la Virgen en la vida del cristiano; María como un ejemplo a seguir para caminar junto a Jesucristo. El día de la Virgen, a las 7 de la mañana, comenzamos el rosario de la aurora por las calles del pueblo y vinieron un gran número de personas. Tras la Eucaristía, la procesión de los patronos recorrió las calles principales. La Virgen del Rosario fue portada por los hombres del pueblo y san Sebastián, por las mujeres”.

Siendo seminarista, José Manuel Bacallado vivió un momento muy especial cuando, acompañado del también seminarista José Miguel Porras, participó como acólito en la canonización de san Manuel González. Y explica que “justo antes de la celebración, el Papa [Francisco] nos regaló un rosario a cada uno y nos pidió que rezáramos mucho por él y por el pueblo al que íbamos a servir. Un rosario que para nosotros tiene un sentido muy especial porque nos lo dio siendo seminaristas y hoy que ya somos sacerdotes hemos llevamos a los pueblos a los que hemos sido enviados, y con él nos unimos a la intención del Papa de rezar el rosario por la Iglesia”.

 

El Rosario a través de la vida

José Miguel Porras es hoy párroco de Frigiliana, donde también se tiene mucha devoción al rosario. Cada tercer sábado de octubre, la Virgen de la Aurora recorre el barrio alto de la localidad en rosario de la aurora. “La gente del pueblo lo vive con mucha emoción y mucha devoción —explica— porque es la celebración más comunitaria que tenemos en nuestra parroquia, aunque todos los días un grupo de feligreses rezan el rosario de forma conjunta o individualmente. Se trata de una tradición que pasa de generación en generación, por lo que encontramos gente de todas las edades. Y es que los habitantes de Frigiliana, los aguanosos, sienten mucha devoción por la Virgen del Rosario, no en vano, son muchas las mujeres que llevan este nombre”.

El rezo del rosario siempre se asocia a personas de cierta edad y, como explica el Padre Bacallado, “deberíamos plantearnos si a lo largo de los años siempre han sido las señoras mayores de cada momento las que rezan y al fallecer se van sustituyendo por otras que antes eran jóvenes. Deberíamos plantearnos si, llegados a una edad, el rosario se convierte para la gente en ese asidero de esperanza con la que afrontan sus últimos años de vida en torno a la fe. Pienso que se aferran al Rosario como a un bastón que ayuda a afrontar los momentos difíciles. El mismo bastón al que se han agarrado generaciones anteriores de su misma familia, de sus amigos”.

O puede que les pase como al poeta Salvador Rueda en su poema Rosario de mi Madre cuando decía: “¡me parece que tú rezas conmigo con tus brazos prendidos a mi cuello!”.


Fuente: Diario Sur

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